Cuidado cuando armas tu equipo de trabajo…
La alcaldesa escuinapense, Blanquita García, no terminará su administración como ella lo hubiese deseado. Llegó con unas expectativas muy altas; las promesas de campaña auguraban una administración eficiente, pero los pleitos internos pudieron más y, poco a poco, su equipo de trabajo se fue fragmentando.
Quienes conocen los entresijos de la administración nos cuentan que la mayor parte de los desencuentros entre el personal de confianza se derivaba de envidias, calumnias y descalificaciones, lo que provocó un gran “pataleo por debajo de la mesa”. Nos informan que los colaboradores más cercanos se dedicaron más a la adulación, lisonja, o lambisconería en grado superlativo que al trabajo efectivo. Penosa situación que trascendió más allá de las cómodas y refrigeradas oficinas del Palacio Municipal.
De lo anterior habla la no reelección de Blanquita García. El electorado, siempre atento a los resultados y a la coherencia entre promesas y acciones, decidió no brindarle una segunda oportunidad, que a decir verdad si la merecía. La falta de unidad en su equipo, las disputas internas y la ausencia de una gestión efectiva pasaron factura. Lo que inicialmente fue una administración llena de expectativas terminó siendo una lección sobre cómo los conflictos y la adulación pueden desviar el rumbo de un proyecto político. Al final, el poder se gana con resultados, y la confianza del pueblo, una vez perdida, es difícil de recuperar.
A propósito de agua… El desabasto de agua potable en el municipio de Escuinapa ha sido un problema recurrente que ha puesto en jaque a varios alcaldes. El verdadero reto parece estar en la administración de la Junta Municipal de Agua Potable, que no ha logrado manejar eficazmente la recaudación de pagos. Esta falta de gestión eficiente ha generado una enorme deuda con la CFE, lo que ha resultado en constantes cortes de energía que, a su vez, limitan la capacidad de ofrecer un servicio adecuado. Mientras esta situación persista, los habitantes seguirán sufriendo las consecuencias de un servicio de agua deficiente, afectando su calidad de vida.
Intencionadamente… Algunas empresas purificadoras de agua aprovechan el acceso al agua destinada para uso doméstico, que es adquirida a bajo costo, y luego la revenden con un margen de ganancia considerable. Este negocio, que implica la comercialización de un recurso vital, genera cuestionamientos éticos y económicos, ya que se lucran de un bien común a expensas del bienestar colectivo. En lugar de contribuir al acceso equitativo del agua, estas prácticas perpetúan desigualdades y afectan a las comunidades que enfrentan escasez del recurso, mientras que otros obtienen cuantiosas ganancias con su reventa.
Ya para irnos… Termina el sexenio y el presidente AMLO no puede afirmar que cumplió con sus promesas en materia de salud porque los hechos demuestran lo contrario. A pesar de los discursos optimistas, la realidad es que el sistema de salud en México se encuentra en un estado deplorable. Las carencias en infraestructura, personal médico, abasto de medicamentos y atención a enfermedades crónicas han rebasado cualquier intento de mejora. Lejos de fortalecer las instituciones de salud, se han visto retrocesos que afectan directamente a la población más vulnerable. Las promesas quedaron lejos de la realidad y las consecuencias serán sentidas por años.
Lo mismo ocurre en el ámbito de la seguridad pública, donde quedará registrado en la historia que la estrategia de “abrazos, no balazos” fue un rotundo fracaso. A pesar de las intenciones de pacificar al país sin recurrir a la confrontación directa, los resultados hablan por sí solos: el sexenio de AMLO ha sido uno de los más violentos en la historia reciente, con un alarmante aumento en la cifra de asesinatos. La falta de un plan efectivo para combatir la delincuencia organizada y proteger a los ciudadanos ha dejado una huella imborrable de inseguridad y violencia que marcará su legado.
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