Volver con vida: la historia que también merece ser contada
En estos días de creciente violencia en nuestro país, hay una figura que camina en el filo del de la navaja todos los días; el reportero policiaco. Ese periodista que llega primero a la escena, incluso antes que las autoridades. Que se juega la vida por conseguir la imagen, la declaración o bien ese dato que nadie tiene y que quiere obtener.
Pero bien vale la pena preguntarnos: ¿Cuál es el valor una primicia cuando lo que está en juego es la vida misma?
Hoy más que nunca, urge proteger al gremio periodístico. No se trata de que el miedo venza, pero tampoco de que la adrenalina nos lleve a fatal desenlace.
Ninguna nota vale más que volver a casa con vida.
A quienes cubren la nota roja en tiempos oscuros como los que atraviesa el país, les digo con respeto: el valor no está solo en llegar primero, sino en saber cuándo parar. En cuidarse, en trabajar con protocolos, en no exponerse solos, o bien tejer redes entre colegas.
Si bien el periodismo necesita verdad, requiere también conciencia. Y si este oficio va a seguir siendo faro en medio de la oscuridad, debe también empezar por no apagar sus propias luces.
Porque sin periodistas vivos, no hay periodismo posible.
Y si no tenemos periodismo, solo queda el silencio… ese silencio que tanto le conviene a los violentos.
Amigos gracias por la atención e este espacio: esto es A Manera de Comentario. Periodismo con responsabilidad.

