A MANERA DE COMENTARIO… ¿Quién frenó el parque fotovoltaico de Escuinapa?

Bonifacio Bustamante

 

  • El parque fotovoltaico de Escuinapa no es solo un proyecto inconcluso, es el reflejo de cómo la política puede frenar soluciones reales.
  • Lo que dejó encaminado Bonifacio Bustamante Hernández —con permisos federales avalados por la Secretaría de Energía en tiempos de Pedro Joaquín Coldwell— no era menor: representaba una salida concreta a uno de los problemas más pesados del municipio, el alto costo de la electricidad que ahoga a la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Escuinapa frente a la Comisión Federal de Electricidad.

En su momento, la historia pasó casi desapercibida, pero hoy vale la pena recordarla. Resulta que, cuando Escuinapa tenía sobre la mesa la posibilidad de dar un paso importante hacia energías limpias, el entonces gobernador decidió cerrarle la puerta al proyecto del Parque Fotovoltaico. Una iniciativa que venía siendo impulsada por el entonces alcalde Bonifacio Bustamante Hernández (2014-2016), quien buscaba colocar al municipio en una ruta más moderna y sustentable.

No era cualquier cosa: se trataba de una oportunidad para generar energía, atraer inversión y, de paso, poner a Escuinapa en el mapa de la transición energética. Pero no avanzó. Y como suele pasar en la política, las decisiones de escritorio terminaron pesando más que las oportunidades de desarrollo.

Hoy, con el tema de la energía cada vez más presente en la conversación pública, muchos se preguntan qué habría pasado si ese proyecto sí hubiera visto la luz. Porque más allá de colores o nombres, lo cierto es que Escuinapa dejó ir una oportunidad que difícilmente se repite dos veces.

Y es ahí donde la decisión empieza a tener nombre y apellido. Porque no fue un “no” cualquiera, fue una determinación tomada durante el gobierno de Mario López Valdés, y que hoy, con el paso del tiempo, se ve más como una oportunidad desperdiciada que como una decisión estratégica.

Porque a ver… en un contexto donde el mundo entero ya hablaba de energías limpias, frenar un proyecto de este tipo no suena a visión de futuro, suena a todo lo contrario. Se dejó pasar una inversión que no solo beneficiaba a Escuinapa, sino que también podía posicionar a Sinaloa como un estado que apostaba por la innovación y la sustentabilidad.

La crítica es inevitable: ¿fue falta de interés, de visión o simplemente una decisión política sin medir consecuencias? Porque al final, quienes terminan pagando ese tipo de decisiones son los ciudadanos. Escuinapa no solo perdió un parque fotovoltaico… perdió tiempo, desarrollo y una oportunidad de subirse a una tendencia que hoy ya es urgente.

Pero bueno, MALOVA tenía otras prioridades.

El tiempo no se detiene y en Escuinapa la pregunta sigue en el aire: ¿cuántas oportunidades más se van a dejar ir por decisiones que, vistas a la distancia, parecen más un freno que un impulso?
No es un tema menor. El municipio mantiene en el olvido alternativas de energía limpia que pudieron marcar un antes y un después en las finanzas públicas. Pero hay que ser claros: aquí no se trata solo de paneles solares, se trata de visión política.
Históricamente, las administraciones (incluida la era de MALOVA, donde las prioridades parecían estar en otro lado) han postergado proyectos estratégicos por intereses coyunturales. La falta de continuidad y la resistencia al cambio tecnológico están pasando factura directamente al bolsillo del escuinapense.
Hoy, la gran interrogante que debe responder la clase política actual es: ¿cuántas oportunidades más puede darse el lujo de dejar pasar Escuinapa antes de quedar permanentemente rezagado en el mapa del desarrollo sinaloense?